“No voy a abandonar la selección pese al pedido de mi club, les pido disculpas”. Era la noche del 2 de octubre y liderando al plantel, Carlos Saucedo había decidido ser uno de los portavoces de la Verde. Esa mañana y por orden de Ronald Raldes, tres de sus compañeros que estuvieron trabajando por 40 días (Matheo Zoch, Ronaldo Sánchez y Ferddy Roca) se vieron obligados a abandonar la concentración en La Paz.

La justificación de Oriente, tras una avalancha de críticas en las redes, era la ‘falta de garantía legal’ por la presidencia que hasta esa altura había asumido Marco Rodríguez. Los albiverdes son parte del G-6 que quiere a Robert Blanco en la silla presidencial y por ello habían optado por sacar a sus jugadores de la concentración buscando sangrar a la Verde. Blooming y Royal Pari -que igual tenían jugadores- fueron por la misma ruta.

La salida de los tres jugadores que se salieron en medio de la desazón, conmovió al plantel, originando un movimiento pocas veces visto en su interior. Tras solicitarle el permiso al DT César Farías, el plantel entero salió al frente, pero con cinco jugadores en la mesa principal: Jhasmani Campos, Carlos Saucedo, Carlos Lampe, José María Carrasco y Bruno Miranda. Todos expresaron su desacuerdo con lo que había pasado.

Cuando vino el ciclo de preguntas, le preguntaron al ‘Caballo’ Saucedo si iba a dejar la concentración porque esa mañana Royal Pari había enviado pasajes y la carta que le solicitaba que retornara. Saucedo respondió: “La decisión no es de ocho clubes ni de seis clubes, la selección es de todo un país; yo personalmente he tomado la decisión de no retornar, de darle prioridad a la selección, pase los problemas que me caigan”.

Saucedo se quedó y también sus compañeros (Wálter Antelo, Guimer Justiniano, Bruno Miranda y Harry Céspedes). Hasta ahí, Farías ya había tomado la decisión de no llamar a nadie más porque Wilstermann y Bolívar habían enviado cartas pidiendo que no se les convocara a nadie y por la misma línea fue Guabirá. La turbulencia que originó la salida de los jugadores albiverdes no quería que se repitiera en adelante.

Tras los dos partidos de las eliminatorias -derrotas ante Brasil y Argentina-, Saucedo retornó a Santa Cruz y se incorporó a Royal Pari pero para su sorpresa no le dieron indumentaria y poco después ya no lo dejaron entrar pese a que tenía contrato hasta diciembre de este año. ¿Qué le quedó? Llevar a una notaria fe pública y dejar en evidencia que no lo dejaban entrar pese a que se había presentado a las prácticas.

Carlos Saucedo con el micrófono durante la conferencia de prensa en La Paz. Foto: FBF

El movimiento que se generó la noche del domingo tras lo sucedido fue inusual, ya que Saucedo se limitó solo a describir lo que le pasó (“ya no me dejaron entrar”, le dijo a RDC) y nada más. Hasta esa hora ya había recibido el respaldo de sus compañeros, de Farías y del mismo Rodríguez. Él todavía no ha anunciado la ruta que seguirá, pero lo más probable es que exista una demanda ante el TRD por incumplimiento del contrato.

¿Qué justificó Royal Pari? Además de la desobediencia, que hubo una declaración con tinte político, un aspecto que -escuchando la grabación- cuesta identificar. Le enviaron una carta de rescisión y no lo dejaron entrar más. El segundo justificativo es lo que el club ha considerado como más grave, porque la desobediencia igual la asumieron los otros cuatro jugadores del equipo. Saucedo lo considera hasta discriminatorio.

Caballo Saucedo
Saucedo jugó de titular en el partido ante Argentina. Foto: FBF

Por la tarde, Royal Pari le había ganado la Recopa a Oriente, pero la noticia del ‘Caballo’ la desplazó. Duras críticas a la dirigencia por la decisión asumida. Blooming -que también pidió el retorno de sus jugadores en plena concentración- al final no lo hizo y sus futbolistas trabajan de manera normal desde que abandonaron la selección. Saucedo terminó pagando la factura más cara tras el desacuerdo de su club que forma parte del G6, con la actual dirigencia que preside Marco Rodríguez.